UN EQUIPO RESPETADO Y ENVIDIADO

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Cuando hablamos sobre el Bayern de Munich lo estamos haciendo partiendo de la base de que se trata de uno de los clubs más importantes de Europa. Su historia (es un club centenario) le hace ser un conjunto respetado y envidiado por el resto de equipos. Su nombre se asocia a triunfos importantes y a grandes jugadores que han marcado la historia con grandes gestas. Siendo además cómo uno de los equipos que más jugadores ha aportado a la ‘mannschaft‘ no queda otra opción que destacar su grandeza.

Esta gran final que se disputará en un marco incomparable como es el Santiago Bernabéu será la octava vez en la que los bávaros intenten llevarse el título. De las siete anteriores finales el Bayern ha conseguido vencer en cuatro ocasiones. Tres de ellas seguidas entre los años 74 y 76. Un triplete histórico que dejó bien a las claras quién era el rey de Europa en esos años. La década de los 70 estuvo marcada por una serie de clubes que consiguieron de manera consecutiva el título de la Champions League. Primero el Ajax triunfó los años 71, 72 y 73, para luego dar paso al Bayern Munich que saldría campeón los años 74, 75 y 76. Los años siguientes los campeones serían Liverpool en el 77 y 78 y el Notthingham Forest los años 79 y 80. Esta fue una década histórica en el panorama futbolístico que nunca más se ha vuelto a repetir.

En el año 74 el Bayern Munich comandado Gerd Müller y Franz Beckenbauer viajó hasta Bruselas para enfrentar al Atlético de Madrid, en la única final que disputaría el cuadro madrileño. La primera Copa de Europa para equipos germanos se obtuvo de forma dramática en Bruselas, con Georg Schwarzenbeck, uno de los seis jugadores del Bayern que formarían parte del exitoso equipo de la República Federal Alemana en el Mundial de aquel verano, igualando el tanto de libre directo de Luis Aragonés en los últimos segundos de la prórroga para forzar un partido de repetición. Dos días más tarde el equipo bávaro conseguiría el triunfo con facilidad gracias a los goles de de Uli Hoeness y el ‘Torpedo‘ Muller. El 4-0 no dejó ninguna duda sobre quién fue mejor.

BayernLa temporada siguiente supuso para el Bayern un nuevo éxito europeo. Tenía la difícil misión de defender el cetro europeo, pero consiguió ser el quinto equipo en hacerlo. El Parque de los Príncipes fue el escenario de la victoria alemana por 2-0 frente al Leeds con goles en los últimos veinte minutos de Franz Roth y Müller, este último convirtiéndose en el séptimo hombre en conseguir marcar en dos finales consecutivas. Curiosamente este título europeo no consiguió quitar el regusto de decepción que quedó instalado en el Bayern ya que la décima posición en la Liga fue una enorme decepción.

El equipo muniqués siguió el camino del Real Madrid y el Ajax al completar un ‘hat-trick‘ de triunfos, logrando memorables victorias contra el propio Madrid y el Benfica en el camino hacia la final en Hampden Park. Los alemanes se citaban con la historia en un estadio mítico. Era un escenario ideal para conseguir pasar a la historia del fútbol como uno de los equipos más importantes. El partido estuvo bastante igualado. El Saint Ettiene era un equipo tremendamente potente pero tuvo que sucumbir ante el rodillo alemán. Franz Roth (clave en la consecución de la anterior Copa de Europa) consiguió el único gol en el minuto 57 tras un gran lanzamiento de falta, faceta en la cual era todo un artista.

Tras este histórico triplete el Bayern no pudo acercarse a las grandes finales. En la temporada 81-82 el equipo alemán volvería a jugar una final en el máximo torneo de clubes europeo. Sin embargo el poderío de los equipos ingleses podría más que la historia del club alemán y en el estadio De Kuip de Rotterdam caería a manos del Aston Villa inglés. Peter White en la segunda mitad fue el encargado de sepultar al Bayern. Pasaron seis años hasta que volvieron a citarse con la gran final. Eran los claros favoritos ante el Oporto, es más, pocas veces ha habido un favorito tan claro. Sin embargo David se comió a Goliath. El 2-1 final ha sido, es, y será una de las grandes sorpresas de la Champions.

CollinaEl Bayern pegó un buen bajón en los años posteriores. No se recuperaron hasta que Ottmar Hitzfeld llegó al club en el año 98. En la primera temporada con el ‘general‘ como entrenador consiguieron volver a la élite. El título de la Bundesliga fue suyo y se presentaron en la final del Camp Nou con mucha confianza. Lo que pasó esa noche del 26 de mayo de 1999 siempre será recordado por todos los amantes del fútbol. Nunca una final ha supuesto tanta alegría y tanto dolor al mismo tiempo. Las escenas de los jugadores alemanes eran tremendas. Explicar el partido carece de importancia ya que todos conocen lo que pasó.

Muchos vaticinaron que esta enorme decepción iba a ser una losa demasiado grande para un equipo. Argumentaban que moralmente estos jugadores no iban a poder superar este trance, pero se equivocaron. Dos años después de la fatídica final del Camp Nou fueron recompensados con una victoria en los penaltis frente al Valencia. Justicia divina dijeron muchos de los allí presentes. La realidad fue que asistimos a un buen partido entre un equipo sólido como una piedra y un Valencia que estaba en la cresta de la ola. Si el gol de Sheringham fue toda una puñalada directa al corazón de los aficionados bávaros el penalti de Pellegrino parado por Oliver Khan supuso todo el descanso mental que hizo alejar por fin los fantasmas de aquel fatídico descuento.

El camino que ha tenido que recorrer el Bayern para llegar a esta final de Madrid no ha sido nada sencillo. Los resultados no eran los esperados y la gente se empezaba a poner nerviosa. Poco a poco fueron mejorando. La exhibición en Turín (1-4) supuso el despegue. La eliminatoria frente a la Fiorentina fue superada con dificultades y con alguna ayuda arbitral. La reválida llegó cuando el Machester United se cruzó en su camino. La mente de Van Gaal fue clave para superar a un United que no supo matar al Bayern cuando tuvo la opción. El Olympique de Lyon fue su último escollo, pero de escollo no tuvo mucho. La primera temporada del técnico holandés ha sido todo un éxito. El doblete logrado en las competiciones domésticas ha sido el premio al buen trabajo. Desde hace años el equipo alemán era una sombra, no había respeto ni orgullo. Van Gaal ha conseguido revertir la situación colocándoles en posición de ganar un histórico triplete.

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