INGLATERRA Y ESPAÑA SE TIENEN QUE CONFORMAR CON LA EUROPA LEAGUE

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Tal y como se puede leer arriba, las dos mejores ligas de Europa pelearán por el postre europeo. Dos apasionantísimos partidos en la vuelta de las semifinales cerraron la competición a falta de la finalísima de este mes de mayo. En Anfield los ‘colchoneros’ consiguieron eliminar al Liverpool aún a pesar de hincar la rodilla en el duelo tras 120 minutos llenos de nerviosismo. Algo más al sur de la isla británica el Fulham se deshacía de un Hamburgo que soñaba con disputar la final en su estadio. ‘Habemus’ final.

24 años después el Atlético de Madrid volverá a disputar una final europea. Pocos creían en este equipo viendo la rocambolesca trayectoria que han tenido los colchoneros en esta temporada. Abel Resino duró bien poco al frente de la nave rojiblanca y su sustituto Quique Sánchez Flores ha tenido que luchar contra viento y marea ya que este equipo siempre se caracteriza por unos vaivenes que no son ni medio normales. Ayer no fue una excepción. El Atlético sabía que Anfield iba a apretar de lo lindo y no se achantó.

Empezó la cosa como se esperaba, con el Liverpool volcado sobre el área de De Gea. Los rojiblancos supieron mantener la calma ante el ímpetu inicial de los hombres de Benítez y sortearon con éxito la embestida ‘red’. Kuyt avisó a los colchoneros con un disparo a pase de un genial Mascherano. Benayoun, aprovechándose de la falta de cultura defensiva de Reyes, puso un pase de oro al italiano Aquilani que marcó el primero de la noche. El Atlético se iba al descanso con un resultado que igualaba la eliminatoria.

En la segunda mitad el miedo a perder la eliminatoria hizo mella en ambos equipos. El Liverpool estaba temeroso de las contras españolas y no se fue al ataque contundentemente en todo este segundo periodo. En la prórroga no le hizo falta ya que con la defensa del Atlético de Madrid sabes que tienes regalos. Un despiste dejó a Benayoun escorado dentro del área de De Gea y batió al jovencísimo portero madrileño con un certero disparo cruzado. Tocaba heroica para pasar a la gran final y cómo no Diego Forlán fue el encargado de enmudecer Anfield tras una gran jugada de un renacido José Antonio Reyes. El Liverpool no tuvo respuesta y se quedó a las puertas de salvar la temporada. Neptuno ya se va poniendo guapo.

Y si el Atlético tuvo que sufrir hasta el final para conseguir llegar a la final, lo mismo podemos decir del Fulham. Los londinenses realizaron un muy buen partido ante un rival que tras una mala temporada lo fiaba todo a una carta. Ni así el Hamburgo fue capaz de plantar cara anoche. Son un equipo muerto, con poco que ofrecer a pesar de sus buenos nombres. Y uno de estos fue lo que les permitió adelantarse en el marcador y llegar al descanso por delante. Aún con esas, el golazo de falta de Mladen Petric fue una sentencia para los alemanes.

Tras el tanto los ayer entrenados por Ricardo Moriz se echaron indisimuladamente atrás y se olvidaron por completo del balón, fiando su suerte a mantener la puerta cerrada e intentar cazar una contra (algo complicado cuando tus armas ofensivas son Petric y Van Nistelrooy, la velocidad no es su fuerte). Y antes del gol tampoco ofrecieron mucho al espectador. Si hubo un equipo sobre el terreno de juego anoche, ese fue el Fulham. Jugando a lo de siempre, a lo que saben hacer perfectamente y con toda la paciencia y confianza del mundo poco a poco fueron encerrando a sus rivales.

Muchas miradas estaban puestas en Bobby Zamora y la presencia de Fabio Capello en el palco de Craven Cottage añadía morbo al asunto. Pero poco pudo ofrecer el ex del West Ham ya que sus problemas en el talón limitaron bastante su actividad. Aún así fue un dolor de cabeza para la defensa rival e incluso tuvo una al poco de empezar. Estará en el Mundial, seguro. Cuando fue sustituido en el minuto 57 sus compañeros tomaron el relevo. A base de paciencia lograron empatar el encuentro en el minuto 69 gracias a un golazo de Simon Davies. De lo mejorcito de la Europa League.

Todavía necesitaban uno los ingleses y fue 5 minutos después, en un balón muerto en un córner cuando el húngaro Zoltan Gera remachó el balón a la red. La locura se instaló en Craven Cottage y la sensación era que nada podía ir mal. Sólo Pitroipa fue capaz de inquietar algo. Con el final llegó el éxtasis reencarnado en la figura de John Pantsil. Mientras sus compañeros festejaban, él daba vueltas de honor sólo con una cara de felicidad suprema. Esa cara representaba a todo la masa social del Fulham anoche. Les llega la oportunidad de dar un vuelco a su triste pero bonita historia de desdichas y decepciones. Será el 12 de mayo en el Hamburgo Arena ante el Atlético de Madrid.

Artículo escrito por Ander Restoy y Mikel Liaño.
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