EXPECTACIÓN ANTE LA SEGUNDA PARTE

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La jornada del miércoles sólo nos dejó dudas. El Barça perdió la oportunidad de dejar sentenciada su eliminatoria ante el Arsenal, tras desaprovechar una ventaja de dos goles. A su vez, el Inter de Mourinho viajará a Moscú con una ventaja mínima de 1-0, tras haberse chocado contra la muralla que fue el guardameta Akinfeev.

Cuando un gato atrapa a un ratón, empieza a jugar con él. Lo atrapa y lo suelta una y otra vez hasta que definitivamente lo acaba asfixiando. Ayer, el FC Barcelona demostró ser un felino muy despistado, ya que el roedor del Arsenal se le escapó cuando estaba casi sin aire.

Las previas auguraban un partido entre los dos equipos con más fútbol del continente, pero los veinte primeros minutos no demostraron nada de eso. Los azulgranas movían el esférico a tal velocidad que los ‘gunners’ tan sólo podían correr tras su estela. Cuando el equipo londinense tenía la pelota, la presión culé provocaba que la perdiesen al instante. Parecía un partido entre adultos y niños. Pero de nada sirve esa superioridad si no se materializa en el marcador, el culpable de todo ello fue Manuel Almunia.

Muchos habían forzado para jugar el partido. Por paradójico que parezca, la lesión de Gallas fue mucho más determinante que la de Arshavin. Wegner prefirió retrasar la posición de Song, antes que sacar a un central como Campbell, y esto desajustó ligeramente la defensa. En el vestuario, los jugadores barcelonistas fueron adoctrinados de ello y a los 20 segundos de la reanudación, Piqué colocó la pelota a la espalda de la defensa para que Ibrahimovic marcase el primero. El segundo fue calcado.

Se levantó el cartelón para anunciar el tercer cambio y Nasri tomaba camino a los vestuarios. La decepción reinaba en el Emirates. Pero alguien se había confundido, el que se tenía que marchar era Sagna y entraba Walcott. Cuando sólo llevaba tres minutos sobre el campo, la ‘gacela’ del Arsenal acortó distancias gracias a su velocidad, determinación y osadía.

El Barça pecó de autocomplacencia y, en vez de cerrar el partido, tiró por la borda la ventaja que había conseguido. En una de esas, Cesc chocaba contra Puyol, penalty y expulsión. El capitán ‘gunner’, con el peroné roto, lanzó fuerte y al medio.

Los ‘culés’ parten como favoritos basándonos en el resultado. Más aún cuando contemplamos que Wegner no podrá contar con piezas claves como Arshavin, Gallas y Cesc. Pero Guardiola tendrá que recomponer la defensa para suplir las ausencias por sanción de sus dos centrales titulares: Piqué y Puyol. Los blaugranas no se pueden confiar.

El Inter necesitaba confirmar ante su afición las buenas sensaciones que mostró en Stamdford Bridge. Al contrario que en años pasados, la Liga de Campeones es el oasis a la Serie A. En la competición local, sólo ha conseguido una victoria en los últimos cinco partidos. No están en forma y relativamente se notó. El CSKA salió con valentía, pero sin suerte y eso en los cuartos de final de la Champions no se perdona.

Las defensas gobernaron el partido durante los primeros 45 minutos y fueron muy pocas las ocasiones que se contabilizaron. Pandev lo probó desde lejos y una preciosa pared desperdiciada por Sneijder.

La segunda mitad fue un asedio total a la portería de Akinfeev, pero todo empezó con dos disparos lejanos de Mamaev y Aldonin. La primera del club lombardo la tuvo Stankovic a pase de Cambiasso, quien estuvo muy atento ante una perdida de balón en el mediocentro ruso. Tras una gran jugada, Pandev lo volvió a intentar y se encontró con una parada a mano cambiada. Eto’o también lo intentó, pero ahí estaba el guardameta ruso, el protagonista de la noche.

Ese enganche que lleva la pelota desde la retaguardia hasta los delanteros y del que carece algún que otro equipo, en el Inter se personifica en la figura de Sneijder. El holandés trasladó la pelota desde su propio campo hasta Diego Milito, quien como cualquier gran delantero aprovechó el metro que le habían concebido los defensores y tiró a portería. Raso, duro y junto al poste: gol asegurado.

Los de Mourinho no se echaron atrás y buscaban incesantemente la portería contraria. Un disparo de Pandev, tras una fantástica combinación con Milito, fue sacado bajo los palos por los centrales moscovitas. Sneijder también tuvo una gran oportunidad que pecó de falta de puntería, cuando la intentaba ajustar al poste. Definitivamente, Akinfeev se ganó la santificación en el minuto 85 cuando paró un doble disparo de Cambiasso y Stankovic.

El CSKA perdió, pero sólo por un gol de diferencia. La eliminatoria está abierta y más aún contra un irregular Inter, donde la estabilidad no está a la orden del día.

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