DI STÉFANO FUE DEL BARÇA

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A lo largo de esta semana, nadie ha podido vivir ajeno al ‘Clásico’, seudónimo que se ha ganado a pulso ya que se han enfrentado en 207 ocasiones (159 de ellas en Liga). Los diarios, los espacios radiofónicos y los programas de televisión han estado atestados de información y tertulias sobre el partido. La resaca aun durará varias horas más con el análisis y las curiosidades de un encuentro del que todo el mundo esperaba mucho más.

Desde que en 1902 Alfonso Albéniz dejase el Barcelona para fichar por el Real Madrid (nueve años después volvió sobre sus pasos), un total de 32 jugadores han vestido las camisetas de ambos equipos. Esta cifra es relativa, ya que ahí no se contemplan los canteranos que se han quitado unos a otros y ciertos casos que podemos considerar especiales. El más digno de reseñar, y el que tal vez cambió el rumbo de ambos equipos, sucedió en 1953 con el jugador más importante de la historia merengue: Alfredo Di Stéfano.

En marzo de 1952 y como conmemoración del cincuenta aniversario del club, el Real Madrid organizó la llamada Copa de Oro. El entonces llamado Nuevo Estadio Chamartín fue la sede de un triangular que enfrentó al equipo blanco con el Norrkoping sueco y el Millonarios de Bogotá. El trofeo acabó en manos del conjunto colombiano gracias a la excelente actuación de un delantero argentino de cabellos dorados, apodado la ‘Saeta Rubia’. Sus goles y su calidad conquistaron a los asistentes y desde aquel momento se convirtió en un objetivo prioritario para los grandes equipos europeos, pero los más interesados fueron el FC Barcelona y el Real Madrid.

El jugador trató de forzar su salida de Millonarios a finales de aquel año y se declaró en rebeldía, negándose a jugar de nuevo para el ‘Ballet Azul’. Su contrato era complejo a más no poder, ya que pertenecía al equipo bogotano hasta el 1 de enero de 1955, momento en el que volvería a pertenecer a River Plate, su club de origen.

Los catalanes eran el equipo español puntero de la época con Ladislao Kubala como estrella, pero el húngaro sufría en aquellos momentos una extraña afección pulmonar y el presidente barcelonista Enrique Martí encargó al secretario técnico Josep Samitier (quien también había pasado por la ‘Casa Blanca’) que hiciese lo imposible para fichar al crack argentino. Los culés finalmente llegaron a un acuerdo por cuatro millones de pesetas con el conjunto bonaerense para hacerse con los servicios de Di Stéfano, pero todavía les hacía falta llegar a un acuerdo con Millonarios. Adolpho Senior, presidente del equipo colombiano, les exigió 27.000 dólares a cambio de los derechos del jugador, algo ante lo que Martí se plantó y dijo estar dispuesto a dejar una temporada sin jugar a la ‘Saeta Rubia’. El jugador se encontraba desde mayo de 1953 en la ciudad condal, entrenaba a las órdenes de Ferdinand Daucik, participaba en algún que otro amistoso no oficial, pero todavía su fichaje no estaba cerrado.

El Real Madrid, que había tonteado con los puestos de descenso, mandó a Raimundo Saporta a Bogotá para negociar el traspaso hasta el 31 de diciembre de 1954 del jugador. Los blancos lograron el acuerdo con Millonarios, por lo cual eran dueños del jugador durante el siguiente año y medio, fecha en la cual pasaría a pertenecer a los barcelonistas. Di Stéfano se encontraba “sin voz, ni voto” en aquella extraña situación.

Por petición de la FIFA, que se negaba a dar la licencia del fichaje a cualquiera de los dos equipos, el 15 de septiembre de 1953, la Delegación Nacional de Deportes tomó cartas en el asunto y decidió de forma salomónica que el jugador jugase cuatro temporadas en España: dos en el Barcelona y los dos siguientes en el Real Madrid. La directiva del conjunto blaugrana presentó su dimisión en bloque por la nefasta gestión del traspaso y para mostrar su desacuerdo con la resolución dictada por el órgano gubernamental. Josep Vidal-Ribas, miembro de la comisión gestora que se hizo cargo del club, firmó un comunicado el 23 de octubre en el que renunciaba a todos los derechos sobre el jugador a favor del Real Madrid, a cambio de los 4,4 millones de pesetas invertidos en el fichaje.

Dos títulos ligueros, nueve copas y una Copa Eva Duarte. Ese era el pobre bagaje que tenía el Real Madrid, después de 51 años de historia. Ocho Ligas, una Copa del Generalísimo, cinco Copas de Europa y una Copa Intercontinental. Este es el palmarés que consiguió la ‘Saeta Rubia’ en once temporadas con los blancos. ¿Qué hubiese sido del club merengue sin Don Alfredo? ¿Hasta dónde hubiese llegado un Barça con Kubala y Di Stéfano?

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