IN CLOUGH WE TRUST

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El cine ha vuelto a poner de actualidad el nombre de Brian Clough. La película ‘The Damned United’ cuenta sus 44 días en el banquillo del Leeds United y su clamoroso fracaso. Su arrogancia y el cambio radical que pretendía realizar chocaron con un vestuario fiel al estilo que había inculcado Don Revie durante 16 años. La debacle en Ellan Road le permitió firmar cuatro meses después con el equipo que le cambió y al que cambió la vida: el Nottingham Forest.

Esta localidad de las East Midlands estaba sumida en la crisis industrial que aplastó el mundo a mediados de los setenta. El Forest había pasado de ser uno de los innovadores e históricos de Inglaterra a estar hundido en la desaparecida Second Division. Pero todo cambió el 6 de enero 1975, ‘Cloughie’ debutó con una victoria (1-0) contra el Tottenham en la FA Cup. Se podría considerar que había llegado un ‘Rey Mago’ a City Ground, ya que en menos de cuatro años iban a pasar de de jugarse las habichuelas con el Carlisie Athletic (por elegir uno al azar) a levantar la Copa de Europa.

“Ya sé que Roma no se construyó en un día, pero es que yo no me encargué de ese trabajo”. Tuvieron que esperar hasta su segunda temporada completa (y tal vez coincidiendo con la llegada de Peter Taylor como ayudante) para poder ascender a la élite, después de acabar terceros en el campeonato y ganar la promoción de ascenso.

En su regreso a la máxima competición, los fichajes no fueron más que retales de otros equipos y de los que, poco después, más de uno se arrepentiría de haberse deshecho. Un año después del ascenso en Wembley, los chicos de Mister Clough (como exigía ser llamado) consiguieron la machada de alzarse con el título de liga. El fútbol que practicaba el equipo poco o nada tenía que ver al violento lenguaje que utilizaba su entrenador. El Nottingham Forest se ganó el respeto de todos jugando limpio, raso y sin despreciar la posesión de la pelota. Él decía que “Si Dios hubiera querido que el fútbol se jugara en las nubes, no habría puesto hierba en el suelo”.

Peter Shilton, Viv Anderson, Frank Clark, John McGovern, Larry Lloyd, Kenny Burns, Trevor Francis, Ian Bowyer, Garry Birtles, Tony Woodcock, John Robertson, Collin Barrett, Archie Gemmill, Gary Mills, John O’Hare, Marin O’Neill y David Needham. A muchos sólo les sonará el nombre del actual entrenador del Aston Villa, pero estos 17 futbolistas consiguieron rematar la faena ganando la Copa de Europa al Malmö FF. El único gol fue obra de Francis, quien habían fichado en el mercado invernal y que se había convertido en el primer jugador por el que se pagaba un millón de libras (aunque para rebajar la presión, Clough sostuvo que fueron 999.999 libras).

En los primeros días de la década de los ochenta, le ganaron la Supercopa europea al FC Barcelona de los Migueli, Olmo, Costas, Simonsen, Roberto, Carrasco, Asensi y Sánchez. Aquel año, el destino del Nottingham estaba unido a España y tres meses después disputó la final de la Copa de Europa en el Santiago Bernabéu. El rival no era ni más ni menos que el Hamburgo SV del dos veces Balón de Oro, Kevin Keegan. El Forest revalidó el título con un gol de John Robertson y una fantástica actuación bajos los palos de Peter Shilton.

Sin miedo a equivocarse, viendo desde la distancia aquellos logros y contemplando dónde ha acabo el Nottingham Forest, se podría catalogar a Brian Clough como uno de los mejores entrenadores ingleses de la historia. Él lo creía así y como dijo una vez: “No me creo el hijo de Dios. Mi hijo es el hijo de Dios sobre la tierra”.

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