EL BARÇA SE CORONA EN ROMA

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La primera canción interpretada por Andrea Bocelli en los prolegómenos de la final, Honor Him’, hacía presagiar lo que pasaría casi dos horas después. Al igual que en la película a cuya banda sonora pertenece, ‘Gladiator’, finalmente los ‘blaugranas’ derrotaron a los emperadores del continente. Aun así, la gran diferencia con el Antiguo Circo Romano es que aquí nadie muere y como deportivamente ha dicho Ryan Giggs: “El año que viene nos volveremos a ver e intentaremos ganarles”.

Muchos se sorprendieron al contemplar el coraje hacia la portería contraria con el que comenzó el partido el Manchester United. Algunos creían que Sir Alex Ferguson echaría mano del papel ‘cebolla’ para calcar el sistema que planteó Hiddink en semifinales, y que había secado al FC Barcelona, pero a esos mismos se les olvidaba que los ‘red devils’ eran quienes defendían el título.

Por esa razón, durante los diez primeros minutos, los dominadores de la pelota fueron los ingleses con una perfecta presión que no permitía respirar a los catalanes. Para el segundo minuto, Cristiano Ronaldo ya había sacado el rifle que tiene como pie derecho en una falta lejana. Dos veces más lo intentó el portugués en los primeros minutos y todos presagiábamos que la siguiente reventaría las redes de la portería de Víctor Valdés.

El reloj marcaba el minuto nueve y seguíamos sin noticias del Barça que nos había conquistado el corazón a lo largo de la temporada a base de buen fútbol. Tras una recuperación de balón de Xavi, Andrés Iniesta tiró de coraje y galopó por el mediocampo mancuniano, hasta ese momento inexplorado. Cuando el manchego se vio acorralado por los defensores, pasó el balón a Eto’o. Escorado en el borde derecho del área, el camerunés con un rápido movimiento quebró a su marcador y disparó con la puntera introduciendo el balón a gol por el palo del portero.

Los ingleses, a pesar de ser hasta ese momento dueños y señores del juego y las oportunidades, se veían por detrás en el marcador. Los nervios se apoderaron de alguno de sus defensores, que parecían perder momentaneamente la solidez que en realidad atesoran. En el otro lado de la cancha, la retaguardia ‘blaugrana’ no sufrió en exceso las bajas de tres fijos como Márquez, Alves y Abidal.

Guardiola, para sorpresa de Ferguson, había vuelto a repetir la táctica que les hizo triunfar en el Santiago Bernabéu, colocando a Messi en el centro con Eto’o y Henry abiertos a las bandas. “¿Vestir de blanco? Somos mejores que el Real Madrid”, había ironizado el pasado martes el veterano técnico escocés y ayer en Roma demostraron serlo. Hasta pasado el minuto veinte, la máquina balompédica ‘culé’ no empezó a carburar y a pesar de dominar en la posesión, en ningún momento fueron arrollados por sus rivales.

Sir Alex trató de combinar la posición de sus delanteros en busca de la combinación exacta para poder abrir la cerradura de la portería ‘blaugrana’, pero los atacantes se veían huérfanos de las subidas de sus laterales. En el descanso, se produjo la sustitución de Tévez por Anderson en busca de cambiarle la cara al partido.

Al comienzo de la segunda mitad, el Barcelona buscó la profundidad de Henry por la banda izquierda y las galopadas de Messi e Iniesta. El francés a punto estuvo de ampliar la ventaja en una jugada que pegó en Van der Saar. Más cerca aun estuvo el libre directo que Xavi mandó al poste, entonces se vio a un Manchester desconcentrado que permitió a Sergio Busquets colocarse en uno de los extremos de la barrera e inteligentemente agacharse para que fuese por allí el disparo.

Una hora de juego después del primero llegó el segundo. En una jugada táctica en la que Puyol había subido al ataque, Xavi cogió la posición del capitán y allí fue a parar la pelota después de un flojo despeje de Evra. El de Terrasa centró de manera exquisita y la pelota fue cabeceada por un Messi libre de marca que no perdonó.

El Manchester trató de dar una rápida respuesta y en una jugada por banda derecha, Giggs y Tévez no acertaron a rematar y el trallazo de Ronaldo chocó con el cuerpo de Valdés. En cierta manera, los ‘red devils’ bajaron un poco los brazos a partir de entonces y los ‘culés’, que se veían con la ventaja a su favor, conservaban la pelota sin por eso renunciar al ataque.

Tras el partido el ‘héroe de Wembley’, Ronald Koeman, declaraba: “Este equipo es algo más que un ‘Dream Team’. La gente puede o no estar más de acuerdo con el tema, pero lo que está bien claro es que sin lo que cimentó en su época Cruyff este Barcelona no sería lo que es. En definitiva, como dice la letra de ‘Viva la vida’, uno de los himnos del vestuario blaugrana antes de salir al campo, “Ahora el viejo Rey está muerto, ¡larga vida al Rey!”. Pues eso: ¡Visca Barça!

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