INTRÉPIDOS CAPITANES

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Dentro de los planes de Rafa Benítez cuando llegó al Liverpool estaba la reforma del anticuado y precario vestuario de Anfield. En cuanto Gerrard y Carragher se enteraron, fueron donde su nuevo entrenador y le dijeron algo así como: “Señor, usted no puede hacer eso, ¿sabe la de historias que encierran estas cuatro paredes?”. Finalmente el vestuario se quedó como estaba, con el mítico ‘bootroom’ a su lado y la placa que colgó Bill Shankly camino al césped para recordar a los locales para quien jugaban y a los rivales contra quien iban a perder. Los dos capitanes reds son hoy en día los defensores de la historia del Liverpool, los que recuerdan una y otra vez la necesidad de dedicar hasta la última gota de sudor a una afición que nunca deja de animar. Diez años con la camiseta red les han bastado para formar parte de la historia del club junto a mitos como Kenny Dalglish, Graeme Souness, Kevin Keegan, Ian Rush o John Barnes.

La temporada pasada en la eliminatoria de desempate de la FA Cup contra el Luton, Carragher cumplió su partido número 500. Debutó en enero de 1997 y tras ocupar todas las posiciones defensivas, desde la llegada de Benítez se ha asentado como marcador central. Su carácter ha conseguido que se haya convertido en el ‘jefe’ del equipo. Las cualidades y el compromiso que atesora dentro del campo, prácticamente le aseguran un puesto de relevancia en los banquillos en el futuro. Jerzy Dudek le señala como la principal razón de su éxito en los penaltis de aquella mítica final de Champions ganada en Estambul, ya que fue él quien le comentó que enervara a los lanzadores de la misma forma que lo hizo Bruce Grobbelaar, con sus ‘spaghetti legs’, 21 años atrás en la Final de la Copa de Europa contra la Roma.

“Nunca lo había dicho antes: yo juego al fútbol por John-Paul”, relataba Steven Gerrard en su autobiografía. John Paul Gilhooley era el más joven de los 96 seguidores reds muertos en 1989 en la avalancha del estadio de Hillsborough y también era el primo del actual capitán del Liverpool. El sueño que más había deseado en todos los partidos que había visto desde ‘The Kop’ se hizo realidad en noviembre de 1998, cuando Houllier le introdujo en el campo. En la mítica final de Estambul empezó jugando en su posición, durante el partido había pasado por todas las posiciones del campo (incluidas las de central y lateral derecho), sin que se le ‘cayesen los anillos’ en ningún momento. Al principio de aquella temporada la cosa parecía bien distinta y su fichaje por el Chelsea estuvo atado durante 24 horas, pero su corazón le pidió quedarse al recapacitar sobre si sería capaz de volverse a mirar en el espejo si tomaba aquella decisión. Ya lleva anotados 100 goles (cifra que alcanzó en la última jornada de Champions) y Stevie sigue teniendo el mismo compromiso. Sus pases precisos y su potente disparo han conseguido que los aficionados del equipo de Merseyside le veneren y el haya respondido con una entrega continua por el equipo.

Esta noche ambos desembarcarán a orillas del Manzanares para enfrentarse a un Atlético de Madrid muy tocado y del que la rumorología dice que probablemente destituya a Javier Aguirre en caso de derrota. La importancia de los dos capitanes es aun mayor que de costumbre con la ausencia del ‘hombre-gol’, Torres, que al final parece que el destino le tiene prohibido volver a casa.

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